SALVADOR PANIKER

Salvador Pániker y la muerte

admin Coaching, Felicidad, Filosofía Leave a Comment

CONTRAPORTADA SALVADOR PANIKER BARCELONA 27 10 2008 FOTO MARINA VILANOVAHace unos días, el 1 de abril, murió a los 90 años este pensador indo-español.  Contracultural y controvertido, se declaraba al mismo tiempo agnóstico y místico, buscó integrar lo oriental y occidental en una postura personal. Fundador y editor de Kairós, llamó a su filosofía “el arte de tenerse en pie en la era de la complejidad y la incertidumbre”.

Fue presidente honorario de la Asociación Derecho a Morir Dignamente de España. La muerte digna fue uno de los temas presentes en sus diarios. Hoy, el periódico El Mundo recoge alguno de esos textos y me parece interesante reproducir éste en concreto. Muestra en pocas líneas experiencias e interpretaciones llenas de contraste que vivieron grandes personajes al final de sus días:

Salvador2“Al final de su vida Víctor Hugo, medio sordo y silencioso, no hacía absolutamente nada.

Al final de su vida Miguel Ángel Buonarroti esculpió su más misteriosa Pietà.

Al final de su vida Juan Sebastián Bach, ya ciego, le dictaba a su hijo las últimas notas de El arte de la fuga.

Al final de su vida, Ralph Waldo Emerson tenía graves problemas de memoria, olvidaba su propio nombre, y cuando alguien le preguntaba cómo se sentía, respondía: “perdí mis facultades mentales, pero estoy perfecto”.

Al final de su vida -para ser precisos, la última noche de su vida- el jovencísimo Évariste Galois, sabiendo que al día siguiente moriría en un duelo, redactó su testamento matemático.

Al final de su vida Dostoievski lee el Evangelio de San Mateo y da consejos cristianos a sus hijos.

Al final de su vida Marcel Proust, asmático, siente cómo aumenta la conciencia de su mortalidad y corrige sus manuscritos hasta la extenuación.

Al final de su vida Sigmund Freud le escribe a Stefan Zweig que no consigue acostumbrarse a las miserias de la vejez y que piensa con nostalgia (sic) en “el paso a la nada”.

Al final de su vida Henri Matisse, que no puede levantarse de la cama, pinta el techo de su alcoba con una caña de pescar.

Ssalvador4Al final de su vida Albert Einstein le escribe a la hermana de su amigo Michele Besso, recién fallecido: “Michele se me ha adelantado en dejar este extraño mundo; es algo sin importancia: para nosotros, físicos convencidos, la distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión, por persistente que ésta sea”.

Al final de su vida, recluido en un asilo, Samuel Beckett relee a Dante en italiano.

Al final de su vida el famoso matemático G. H. Hardy intenta suicidarse y al no conseguirlo decide seguir charlando de cricket con su amigo C. P. Snow.

Al final de su vida Edmund Husserl exclama: “No sabía que morir fuera tan duro”. André Gide, justo un momento antes de expirar: “Está bien”. Goethe: “Luz, más luz”. Paul Claudel: “Doctor, ¿habrá sido por culpa del salchichón?” (Adiós a casi todo).

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